
La superficie corporal constituye la defensa inicial frente una infección vírica. Una vez rota, se produce la activación de la respuesta inmune innata o inespecífica, en la cual participa el interferón (IFN), las células NK y los macrófagos. A medida que la infección progresa, se produce el despliegue de la respuesta inmunitaria adaptativa o específica, en la que partipican los linfocitos T citotóxicos (CTL), células T colaboradoras (TH) y anticuerpos antivíricos.
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